INNOVAR 2010: Detrás de la innovación

Concurso INNOVAR 2010

INNOVAR 2010: Detrás de la Innovación.

Detrás de cada producto hay personas e historias vividas...

Los invitamos a conocer la "historia de los contenedores térmicos de porcelana", que ha sido publicada en el marco de la convocatoria "Detrás de la Innovación", perteneciente al Concurso INNOVAR 2010.

Contenedores térmicos de porcelana
Por Mauro Donati
Buenos Aires 2010


Aquí estamos porque diseñamos una taza térmica. La denominación correcta es “Cuenco” ya que no tiene asa, pero le llaman taza. En fin, son unas hermosas piezas de porcelana fina, de doble pared, muy innovadoras desde varios enfoques. Son las protagonistas y sin embargo hoy no hablaremos de sus funciones o atributos.

Narraremos una historia, un camino en principio inesperado, que este producto nos hizo recorrer: Todo comenzó en la facultad de Buenos Aires, donde Cavallini y Donati nos hicimos compañeros de Diseño Industrial. Ambos decididos a hacer realidad nuestros diseños “imposibles de estudiante”. Finalizaba el 2004 donde cursamos segundo año, y en el bar de la facultad, nos propusimos dedicar las vacaciones a seguir trabajando en lo nuestro: Innovar.

Definitivamente, esos meses no tuvieron ritmo de entrega, pero buscamos ser profesionales mientras diseñábamos por gusto. La meta: entrar al mercado y así llegar a los usuarios. Cerrar un círculo. Creíamos en nuestro potencial y no nos conformaba trabajar duro en proyectos nunca producidos ni usados por nadie. Ignorantes del destino, pensábamos: “Si este es el camino incorrecto, lo averiguaremos lo antes posible”.

Nos interesó la alimentación, por ser un valor cultural y un hecho naturalmente humano (además de que compartíamos la merienda). Y la porcelana por ser un material milenario, durable, que viene de la tierra y se trasforma con el fuego. No faltó más que ganas y dos bolsas de yeso y pasta para abordar el desafío.

Investigamos, leímos, debatimos, hicimos pruebas, y dimos con un producto que además de funcionar bien, tenía buenas intenciones: “transformar lo cotidiano de nuestra alimentación en un ritual, estrechar el vinculo entre el ambiente generado y las personas que forman parte”. Nuestra propuesta busca reafirmar valores humanos y contrarrestar el ritmo acelerado de hoy.

Con la ayuda de Luis, viejo ceramista, jubilado de su profesión, hicimos el primer molde totalmente a mano. Allí cuando creíamos terminar, empezó lo más difícil: encontrar una fábrica que nos abriera sus puertas.

De haber sabido que terciarizar resultaría imposible, la historia hubiera sido otra. Tardamos mucho en comprender esa realidad.  Si la producción nacional quedó en ruinas después de los noventa, ni hablar de las pocas fábricas de porcelana. A eso se sumaba nuestra inexperiencia y un producto más complejo de lo normal. Golpeamos, sin éxito, todas las puertas y nuestros cuencos seguían siendo el “producto imposible”.

Un buen día dimos con Alberto, quien estaba reabriendo un antiguo taller y disponía de tiempo. Intentamos juntos durante más de un año, pero se produjeron no más de un centenar de piezas. Fue una etapa azarosa y terriblemente informal.

Aquí el apoyo de nuestras familias y amigos, más un primer premio en el Festival de Diseño de Buenos Aires 2006, fueron el aliento necesario para continuar. Luego vino el concurso Ceramics for Breakfast y el festival de Milán; algo maravilloso e inimaginable, pero seguíamos sin producción. Lo rescatable de esa etapa fue que resolvimos muchos problemas técnicos a partir de conocer a Juan Carlos Omoto, quien intervino en la ingeniería de procesos.

Hablar de Omoto requiere abrir un párrafo aparte. Es una persona muy honorable que se ha ganado el respeto de todo un rubro. El día que lo conocimos, mientras charlábamos por primera vez, colaba uno de nuestros complejos moldes de cinco partes, supuestamente “optimizados”, regalándonos secretos que hacen al arte de la porcelana.

Esas piezas salieron fantásticas, pero él no podía realizar la producción, aunque sí ayudarnos en todo el asesoramiento necesario. “El día que tengan plata les voy a cobrar”, nos dijo. Con el tiempo, se ofreció a fabricar pequeñas cantidades, destinadas a selectos locales, exposiciones y ferias. Así fue que enviamos piezas a distintos concursos donde fuimos reconocidos: Innovar, el Salão Design (Brasil), el Premio de diseño sustentable del CMD y otras exposiciones y publicaciones. Todas oportunidades de darnos a conocer y recibir el apoyo de la gente.

Paso el tiempo. Nos jugamos por el camino más largo y eso trae sensaciones contradictorias: nuestras carreras universitarias se estiraron, pero a paso firme construimos nuestro futuro profesional. Anhelamos el día en el que empecemos a cobrar y no sabemos cómo contestar esos mails de estudiantes argentinos y extranjeros que buscan trabajo en nuestra empresa.

Con mucha ayuda, estamos armando nuestra propia fábrica de porcelana. No disponemos del capital suficiente, entonces como es habitual, nosotros construimos desde la mesa de trabajo hasta el horno. Somos fotógrafos, modelos, matriceros, carpinteros, herreros, gráficos, gerentes, vendedores, administrativos, etc… pero ya no estamos tan solos;  Albert, Lidia, Marta y otras personas nos acompañan en distintas tareas.

Es un camino difícil que volveríamos a recorrer y que nos llena de satisfacciones.